Revista desde Abajo No 55. Nota de Mastering. Segunda Parte

   La masterización es una etapa necesaria en el proceso de armado de un disco. Sirve para mejorar una obra aunque también puede producir el efecto contrario. La habilidad del ingeniero, la elección de los equipos y la concepción artística son fundamentales para desarrollar esta instancia. En esa segunda parte del informe que nos ocupa, expertos en la materia advierten sobre la importancia de cada uno de estos aspectos para lograr un mejor resultado.

En casa o en el estudio:

   El acceso a la tecnología representa para muchos la oportunidad de contar con su propio home estudio donde se puede grabar y procesar la música que uno mismo realiza. A la vez, hace que el músico vaya perdiendo especificidad porque ya no se ocupa sólo de la música sino de todas las instancias que hacen a su realización, registro y difusión.

   También los técnicos pierden su especificidad ya que cualquiera puede grabar produciéndose con ello una reducción de su área de operaciones. La tecnología digital es en ese sentido como una moneda de dos caras con su lado positivo y negativo, con adeptos de uno y otro lado. "Con el tema del achicamiento de la industria y de los estudios personales, la realidad es que los discos hoy en día no están siendo grabados por ingenieros, y es como si de golpe las casas no estuvieran siendo construidas por arquitectos, ni siquiera por albañiles", señala el Ingeniero de Puro Mastering, Eduardo Bergallo. "Prefiero que un artista se dedique a usar su instrumento y a componer antes que gaste su energía tratando de grabar", continúa.

   A diferencia de otras épocas, donde se grababa en estudios bien preparados y con técnicos en la materia, en la actualidad la mayoría de los trabajos se registran en estudios caseros. "70% de las cosas que se hacen hoy en día, se hacen en malas condiciones y con poco conocimiento y muchos tienen la idea del salvavidas del mastering y la verdad que no es así, si te viene una mala mezcla, ya estás, la podés maquillar pero después te vas a dar cuenta de que es un travesti", grafica el técnico. Mario Breuer destaca la sutileza del trabajo de mastering y asegura que son pocos los que pueden hacer la masterización de un disco. "Me sobran los dedos de una mano de los que podemos masterizar. Quizá yo soy un viejo gruñón, pero me cuesta entender que una persona tenga la capacidad de masterizar si no se ha pasado por lo menos diez años grabando y mezclando y haciendo so-nido en vivo. Hay que tener un conocimiento aprehendido de cómo hacer los procesos. Hay tipos que nunca han grabado, nunca han mezclado, no han hecho gran cosa en el sonido de la música y de golpe y porrazo están masterizando. Pero así como eso me parece una aberración, es necesario que diga que el que mi ídolo como masterizador, Ted Jensen (de los estudios Sterling de Estados Unidos) antes de sentarse a masterizar arreglaba aparatos, nunca grabó ni mezcló nada y sin embargo es un groso. Hay que saber masterizar en parlantes muy caros y también muy baratos".

   Andrés Mayo, especialista en mastering 5.1, resalta la importancia de la tecnología para que mucha gente pueda hacer cosas en su casa de una manera bastante digna. Explica que muchos músicos, al no tener recursos económicos para acceder a un buen estudio reemplazan esa carencia con horas de trabajo. "Quizá no tiene dinero para ir a Circo Beat pero a lo mejor le dedica mil horas en su casa y si bien no tiene el mismo resultado, tampoco es tan malo". Es precisamente en esos registros donde la masterización cae como una bendición que limpia todos los males. "En los casos en los que no tuvieron posibilidad de ir a un estudio grande, es necesario que el mastering pase por las manos de Eduardo Bergallo, por mis manos -dice Breuer a modo de ejemplo-, porque eso hace que el disco pueda sonar realmente mejor. De este modo, si no tuvieron 20 mil mangos para producir el disco, con 1500 o 2000 pesos van a tener un disco que va a sonar por demás elegante y decente. Sin gastarse "la" guita y se acercan mucho a un muy buen nivel de audio". Es el trabajo independiente el que hace que la producción de discos no se detenga. Los ingenieros señalan que en la actualidad la mayoría de los trabajos que realizan son para artistas independientes, en una proporción de 70% contra 30% de las discográficas, una relación que hace algunos años era absolutamente al revés.

Analógico o digital

   Con sus avances, la tecnología digital todavía no logra superar, para algunos de los ingenieros, a la análoga. "Yo soy un hombre del hardware, para mí todo suena muy distinto. Tengo plug ins con protools que usamos para casos especiales, pero el lema del estudio es no plug ins, no software", rechaza Eduardo. Es que Puro Mastering se define como 100% analógico. Otro que está en la misma línea es Breuer. "Ya que uno va a estar manoseando un trabajo que a veces lleva años como producir un disco, uno debería poner a disposición de ese manoseo los equipos más sofisticados posibles, conversores, y definitivamente análogos. A mí el mastering digital no me gusta. Nunca tuve oportunidad de trabajar con aparatos digitales muy caros pero he escuchado mastering con aparatos digitales caros y no me termina de cerrar. A mí me gusta el mastering analógico, aunque tenga un ecualizador que tenga una perilla de graves y una perilla de agudos, eso me parece mejor tratamiento para un sonido. Hay muchos ingenieros de mastering que prefieren lo digital, yo, salvo muy raras excepciones, el 95% prefiero análogo".

   En tanto, el Ingeniero del Estudio Del Abasto al Pasto, Alvaro Villagra, comenta: "Antes los que masterizaban acá decían que era mejor masterizar analógico porque sonaba mejor. La verdad es que nadie tenía buenas máquinas digitales para masterizar, esa era la razón. Ahora que las tienen no masterizan más analógico y es mejor digital. Yo grabo y mezclo con muchas cosas análogas de gran calidad, cinta y consolas. Ya tengo suficiente análogo en todo el proceso y no necesito más análogo en el mastering, aparte me significaría tener que hacer dos conversiones más de digital a análogo y de análogo a digital. Pero si todo fue hecho en protools o con cosas análogas de mediana calidad, me parece bien masterizar análogo con algo de gran calidad". En la vereda de los que prefieren el mastering digital está Gustavo Fourcade, titular de Steps Ahead Sound. "Hoy el mayor porcentaje en la cadena de producción de un CD es digital y, si está realizada con el equipamiento correcto, se obtiene la mejor calidad, por lo que no es comparable con lo que se hacía antiguamente, donde todo el proceso era analógico, incluyendo la reproducción. El hecho de usar equipos analógicos en la etapa de mastering se justifica casualmente por agregarle ese color de producciones antiguas a las que ya estamos familiarizados". El ingeniero explica que "el mastering digital tiene la ventaja de obtener un sonido más limpio y la posibilidad de hacer correcciones mucho más precisas con mínima degradación, obteniéndose, con los equipos adecuados, calidez, claridad y definición, sin ruidos ni soplidos".

   Fernando Richard es un joven ingeniero que tras armarse de conocimiento académico y de experiencia a través del trabajo en distintos estudios, fundó Genoma, su propio estudio de mastering. "Cada álbum es una obra única y el acercamiento desde el mastering también debe ser único. No todos los discos necesitan los mismos parámetros de ecualización ni el uso de un procesador específico. El criterio del ingeniero de mastering a la hora de utilizar tal o cual procesador y la forma de usarlo son lo que realmente hacen la diferencia", explica Richard.

   "Tanto el mundo analógico como el digital tienen sus ventajas y desventajas. A la hora de elegir es importante balancear los pro y los contras de los mismos -comenta Fernando-. Podemos elegir utilizar un equipo digital con muy poco ruido, que suene transparente, un equipo analógico con muy poco ruido y transparente que agregue esa "calidez" que estamos buscando o un procesador digital que simule ese sonido "cálido". Es bueno saber que no todas las mezclas necesitan pasar por un equipo valvular para obtener un mejor resultado. La elección es tan personal como elegir los monitores y el conversor. Personalmente, tal vez por una cuestión generacional, me siento más a gusto y estoy más familiarizado con el uso de procesadores digitales que me permiten tener una gama más amplia de posibilidades para elegir a la hora de enfrentarme a una mezcla y me entregan más flexibilidad y rapidez para elegir cómo rutear la señal por los diferentes tipos de procesadores que quiero usar".

   Un aspecto importante en el mastering es el equipamiento utilizado. Tan importante como la habilidad del ingeniero en manos de quien se va a dejar la obra. "El equipamiento utilizado es primordial para hacer un mastering de alta calidad. Para lograr el mejor sonido, con consistencia en términos de balance tonal, nivel y musicalidad se necesita contar con un avanzado sistema de monitoreo y la última tecnología para refinar y pulir mezclas: excelentes conversores, procesadores externos específicos de alta definición (no plug ins) y un ambiente acústico y monitoreo impecable en el estudio que puedan revelar los detalles en extremo del trabajo -detalla Fourcade-. Obviamente todo esto requiere de un excelente ingeniero y con criterio para que se complete el ciclo. El ingeniero de masterización, además de ser un experto en herramientas de procesamiento de audio, debe ser musicalmente calificado, capaz de entender el carácter y el estilo de las piezas musicales. Al formar parte de un ámbito creativo, además de técnico, los mejores resultados se alcanzan cuando se conoce el criterio estético del proyecto, sus metas y su contexto comercial. Sólo así se puede lograr una mejora estética y técnica, sin alterar el trabajo original del compositor, orquestador y productor".

   En el equipamiento de un estudio de mastering, el conversor de analógico/digital, digital/analógico es una herramienta fundamental. Los monitores deben ser capaces de reproducir con precisión todo el espectro de frecuencias que contiene la pieza. "El ingeniero, por sobre todas las cosas, debe estar muy familiarizado con el equipo que utiliza, conocer los diferentes estilos musicales e instrumentos, ser un audiofilo por elección y tener un abanico amplio de conocimientos acerca de técnicas de mastering para poder decidir cuál es el acercamiento más preciso al sonido que se busca y que se puede o no mejorar eventualmente en una mezcla. Saber qué está haciendo, para qué y por qué lo está haciendo debe ser una premisa para su trabajo durante toda la sesión. Saber reconocer el límite a partir del cual el proceso que estamos haciendo empieza a empeorar la mezcla en vez de mejorarla es crítico y es una línea muy delgada muy fácil de atravesar", aportan desde Genoma.

   Vale aclarar que tanto el aspecto técnico como los recursos humanos que realizan la tarea, son piezas muy valiosas para un buen resultado. El estudio Steps Ahead Sound destaca que cuenta con "el mismo equipamiento que cualquier estudio top de New York o Londres y operado por ingenieros de amplia trayectoria en el mercado local e internacional". En Puro Mastering, Eduardo Bergallo prefiere equipos de fabricación nacional capaces de ofrecer las mismas posibilidades que las que otorgan estudios carísimos de Estados Unidos o Europa. En ese sentido, frente a los precios internacionales, Puro se posiciona con ventajas para la masterización de obras que vienen de Europa y América Latina. Aunque no son los únicos beneficiados, el "turismo de audio" es cada vez más común en los estudios de los ingenieros más reconocidos

   Lo que viene

   Es posible avizorar tendencias en el terreno del mastering. Así como se advierte la voracidad por el volumen, Gustavo Fourcade augura un cambio de perspectiva. "En los ´90s comenzó una carrera por tener mayor volumen en detrimento de la calidad, que por suerte se está revirtiendo. Hay una tendencia creciente a obtener una buena calidad de sonido, apoyada por las excelentes prestaciones del equipamiento actual y la experiencia acumulada por los ingenieros durante todo este tiempo". Bergallo también es optimista respecto del futuro. "La tendencia que debería pasar es que tiene que haber un recupero de la calidad de audio, y eso es algo que va a suceder porque estamos llegando a un límite de apretar todo contra el techo, volumen fuerte y no se está pudiendo gozar del audio. Otra co-sa que probablemente pase es que con todo esto de los estudios personales, se está dando cada vez más la grabación en capas y no la grabación de gente tocando toda al mismo tiempo. Nosotros crecimos escuchando música que fue tocada simultáneamente, con sobregrabaciones pero la base tocando todos juntos. Cuando escuchás una banda tocando todos juntos es una cosa totalmente distinta. Las cosas que pasan ahora no me gustan porque es como que carecen de un alma, de una vida".

   Para que el sonido pueda mostrarse saludable, son los músicos los que deben dar el primer paso hacia la búsqueda de una identidad propia que los represente y les permita lucir una música vestida de gala. La decisión de pensar la etapa del mastering como el momento en el cual se va a colocar el broche de oro para que la canción brille debe estar concebida desde el principio para que en cada etapa de armado del disco todo se vaya realizando de la mejor manera posible y los resultados sean óptimos. El disco es una foto, y lo importante es saber sonreír a tiempo. Whisky!

Verónica Luna


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